Inmobiliarias, eléctricas, constructoras, bancos: ¿Cómo les afecta el nuevo mapa electoral en España?

Inmobiliarias, eléctricas, cosntructoras, bancos… ¿Cómo les afecta el nuevo mapa electoral en España? Interesante pregunta que se hacen muchos inversores.

 

¿Cómo afectan los resultados al sector inmobiliario?

Más allá de la incertidumbre sobre la fiscalidad que se aplicaría: IBI, rentas por alquileres, etc… se trata de un sector que había venido despertando mucho interés por parte de algunos inversores internacionales.

La percepción de un cambio de gobierno podría frenar la entrada de capitales e inversión en este sector. Sin entrar a valorar lo que supondría que llegase al poder otro partido al actual, o una coalición, con el actual gobierno todos los intervinientes del mercado conocían las reglas del juego. Más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer.

 

¿Y el sector eléctrico?

Es uno de los sectores más sensibles a los cambios de gobierno, ya que las eléctricas tienen una fuerte dependencia del marco regulatorio. Este sector, tan penalizado en bolsa en los últimos años precisamente por la incertidumbre regulatoria, vio la luz en 2014 con la nueva ley.

No es de extrañar que Endesa, con el 100% del negocio en España y un 65% del Ebitda dependiente de la regulación, sea de las compañías más castigadas desde que se conocieron los resultados electorales. El resto de eléctricas, más diversificadas tanto geográficamente como a nivel de negocio, están capeando mejor el temporal.

Un escenario poco probable pero no descartable del todo sería la nacionalización de algunas compañias del sector. Dependerá del programa económico que presenten los partidos de cara a las elecciones generales.

 

¿Y al sector de la construcción y servicios?

Es, junto con el sector eléctrico uno d elos que más niveles de deuda y financiación requiere. Por lo tanto, una hipotética victoria de agrupaciones más partidarias del gasto público derivaría en un aumento del déficit, que a su vez tendría repercusiones en la percepción del riesgo del país.

Ante este escenario, las empresas tendrían más dificultades en encontrar financiación en lo mercados de capitales, encareciendo así los costes financieros de las empresas.

En lo que a obtención de contratos en España se refiere, hemos visto en los últimos años una gran apuesta por la internacionalización de las constructoras españolas. Por lo tanto, el impacto del negocio en España es cada vez más pequeño, limitando así la influencia de un cambio de gobierno en sus cuentas de resultados.

A pesar de que los gobiernos de izquierdas probablemente destinarían más fondos a servicios públicos, estos no serían subcontratados a empresas privadas sino que probablemente los prestarían empresas públicas.

 

¿Y al sector de bancos?

Lo hemos visto en bolsa estos días. Los más castigados han sido los bancos medianos con la mayor parte de su negocio en España.

Se trata de un sector muy intervenido, con mucha supervisión por parte de las autorizaciones. Eso sí, cada vez más centralizado desde Europa, por lo que la mano del gobierno en este caso sería más limitada.

Sin embargo, hay dudas sobre la normativa en cuanto a cómo se abordarían temas que conciernen a la vivienda. Banco Popular es el mejor ejemplo de ello, ya que uno de los grandes condicionantes de la entidad es cómo se resolverá el tema de las cláusulas suelo de las hipotecas.

Una hipotética victoria de un partido de izquierdas en las generales tendría su impacto en los préstamos hipotecarios impagados, ya que la legislación iría más encaminada a proteger los intereses del ciudadano en detrimento de los del banco. En segundo lugar, una victoria de agrupaciones más partidarias del gasto público derivaría en un aumento del déficit, que a su vez tendría repercusiones en la percepción del riesgo del país. Siendo el bancario un sector con fuertes necesidades de financiación, esta podría encarecerse si se incrementa el riesgo del país.

 

¿Qué sectores pueden ser los más beneficiados y perjudicados?

Un foco de preocupación es el marco fiscal que deberán acatar las grandes empresas mediante el impuesto de sociedades y la restricción de bonificaciones. Serían pocas las empresas privadas que se beneficien de un clima político tan dividido.

Fuente:bolsamanía

Be Sociable, Share!