Trueques: cómo irse de vacaciones gratis (o casi)

Con la crisis, cada vez son más las personas que se apuntan al intercambio de viviendas para poder disfrutar de unas vacaciones sin necesidad de invertir una barbaridad de dinero. A través de familiares, amigos, foros, portales inmobiliarios, páginas de intercambio… Son muchas las formas de encontrar gente con la que intercambiar casa en vacaciones, pero ¿Qué se debe tener en cuenta?

 

¿En qué consite?

El trueque vacacional de viviendas, que empezó en alrededor de 1950, consiste en intercambiar inmuebles con otra persona o familia por un periodo determinado. Una forma económica de viajar, que fomenta el consumo colaborativo.

El intercambio de viviendas garantiza el alquiler gratuito de estas, sin unas reglas específicas excepto las pactadas entre las personas que realizan el trueque. Aunque es lo habitual, estas no tienen por qué ser los propietarios, si bien, en este caso el inquilino deberá poner en sobre aviso al arrendador. Tmabién se cambian segundas residencias o se añade el coche al trueque.

La oferta, de lo más variada, no se limita al territorio nacional; de hecho, esta práctica es más habitual en otros países y no existe un perfil concreto de usuarios: el truque vacacional lo llevan a cabo todo tipo de perosnas, de cualquier edad, sexo, nacionalidad, raza o costumbres.

Hoy en día existen infinidad de webs o clubes que se dedican, a veces por una cuota nual, a poner en contacto a personas que quieran realizar este tipo de intercambio. Cabe decir que, evidentemente, la democratización de internet ha supuesto una ayuda a este tipo de prácticas.

 

Ventajas del trueque vacacional

Pese a la inseguridad que pueda suponer para algunos ceder su casa a desconocidos, son muchas las ventajas que ofrece el intercambio de viviendas:

– Viajar sin mucho dinero: permite ahorrar el precio del alojamiento y no tener la obligación de gastar en restaurantes, sin renunciar a unas vacaciones.

– El trueque puede hacerse con residentes de países extranjeros comunitarios o no. Se puede intercambiar con alguien de Granada o de Bali según lo que más interese.

– Sentirse como en casa: frente a los fríos e impersonales hoteles, el intercambio permite disfrutar de la calidez del hogar en el que, además, no falta detalle.

– Libertad de horarios: sin necesidad de preocuparse por el check-in, check-out, las salidas nocturnas…

– El hecho de poder comunicarse directamente con los habitantes de la vivienda, genera confianza y seguridad.

– Conseguir información de primera mano sobre la población o país. Recomendaciones de restaurantes, guías de tiendas, horarios, mapas de transporte público, recorridos imprescindibles, información sobre la climatología…

– El intercambio permite crear vínculos entre personas de otras culturas y costumbres con las que, muchas veces, se termina por entablar una buena amistad.

Con la casa “ocupada”, se evita que haya intrusos que entren a robar.

– Dependiendo de la póliza, el seguro se hace cargo de incidentes que pudiesen darse durante el intercambio. Aunque se recomienda seguro de viaje para las cancelaciones.

– Las webs de intercambio de viviendas suelen tener publicada la opinión de otros usuarios sobre aquellos con los que han realizado trueques, aportando fiabilidad.

 

Consejos para el intercambio vacacional

Se haga a través del medio que se haga, es interesante seguir una serie de premisas antes de realizar el contrato de intercambio.

– Tener claro el destino, en España o en el extranjero, y aegurarse de que se ajusta a lo que se quiere para pasar las vacaciones.

Conocer a la persona/familia con la que se intercambia por teléfono, e-mail o videollamada. También se debe concoer la vivienda mediante fotos o vídeos.

– Es imprescindible que las condiciones del intercambio queden por escrito, de forma que no pueda haber malentendidos.

– Hacer una lista con las cosas que se pueden encontrar en la vivienda. Explicar cómo funcional instalaciones como la caldera, el agua… Indicar también dónde están básicos como sábanas o toallas, o dejarlos a la vista.

– Proporcionar un listado de teléfonos de contacto por si hubiese algún problema. Es preferible que algún familiar, amigo o vecino esté al corriente del trueque en caso de que aquellos que se alojen en la vivienda necesiten ayuda.

– Aunque rara vez paso algo, siempre es mejor prevenir y guardar todos aquellos objetos de valor o joyas bajo llave.

– A fin de evitar accidentes, se debe adaptar mínimamente la vivienda al tipo de familia, sobre todo en caso de que viajen con niños, evitando dejar medicamentos a mano, por ejemplo.

– Siempre se ha de tratar la casa a la que se llega como si fuese la propia y antes de marchar, dejarlo todo limpio y ordenado, tal y como estaba inicialmente.

– Suministrar un listado de recomendaciones: mapas, transportes, listas de cosas que ver, restaurantes, tiendas… Será de gran ayuda para los invitados.

– Es interesante dejar hueco en armarios y cómodas para que las personas con las que se realiza el intercambio tengan dónde dejar su ropa y pertenencias.

– Nunca está de más dejar un detalle de bienvenida.

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